28 de agosto de 2026

Ni sano, ni prohibido.

Nutri-Score sirve para comparar productos similares
El etiquetado frontal Nutri-Score genera con frecuencia confusiones entre los consumidores sobre su auténtica función en el momento de la compra. Aunque sus cinco letras y colores (de la A verde a la E roja) permiten identificar de un vistazo la calidad nutricional global de un producto envasado, las autoridades sanitarias recuerdan cuál es el propósito real de esta herramienta.

Una herramienta para comparar alternativas de la misma familia

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) aclara que la finalidad de Nutri-Score es permitir la comparación entre productos similares o dentro de una misma categoría. El sistema evalúa la aportación global por cada 100 gramos o mililitros, sopesando nutrientes cuya presencia conviene potenciar (proteínas, fibra, frutas, verduras, legumbres o frutos secos) frente a aquellos cuyo consumo debe limitarse (azúcares, grasas saturadas, sal y valor calórico).

Con esta estructura, Nutri-Score resulta útil para tomar decisiones en situaciones específicas:

  • Entre productos de la misma marca o categoría, como elegir entre dos tipos de cereales de desayuno o dos variedades de galletas.

  • Entre marcas distintas del mismo alimento: comparar dos marcas de pizzas preparadas o de yogures con sabores.

  • Entre productos que comparten un mismo uso o momento de consumo, por ejemplo, decidir entre diferentes opciones destinadas al almuerzo o a la merienda.

Un semáforo nutricional no es una clasificación de "saludable"

Uno de los errores más comunes consiste en interpretar la letra A como una autorización para el consumo ilimitado o la letra E como una prohibición absoluta. Nutri-Score no clasifica un alimento de manera aislada como "saludable" o "no saludable".

El algoritmo analiza únicamente la composición global del envase y no valora aspectos clave de la dieta, como el grado de procesamiento del producto, el tipo y la cantidad de aditivos, la calidad global del patrón alimentario o las necesidades individuales de cada persona.

Por esta razón, un aceite de oliva o un fruto seco pueden obtener calificaciones intermedias debido a su densidad calórica o contenido graso a pesar de su valor nutricional, mientras que un refresco sin azúcar o un producto ultraprocesado formulado para reducir azúcares puede alcanzar una valoración más alta.

Lo que no valora Nutriscore

Grado de procesamiento y estructura de la matriz alimentaria

Nutri-Score no identifica si un producto es un alimento fresco, mínimamente procesado o un ultraprocesado. Un producto altamente refinado e industrializado puede reformularse reduciendo azúcares o grasas para obtener una buena calificación (A o B), aun cuando que la matriz original del alimento haya perdido su estructura natural y su valor nutricional intrínseco.

Presencia de aditivos alimentarios

El algoritmo no evalúa la presencia de aditivos como edulcorantes artificiales, conservantes, colorantes, potenciadores del sabor o emulsionantes. Por ejemplo, el uso de edulcorantes permite a un refresco o yogur ultraprocesado reducir calorías y azúcares en la tabla nutricional para mejorar su puntuación en Nutri-Score, pese al impacto potencial de dichos aditivos en la microbiota intestinal o en la conducta alimentaria.

Calidad de las grasas

El sistema contabiliza la cantidad total de grasas saturadas frente al total de lípidos, pero no distingue entre diferentes tipos de ácidos grasos saludables ni valora de forma positiva la presencia de grasas monoinsaturadas (como el ácido oleico) o poliinsaturadas esenciales (como los omega-3). Por esta razón, aceites de alta calidad nutricional como el aceite de oliva virgen extra no obtienen la máxima puntuación posible debido a su densidad calórica y lipídica.

Calidad y origen de las proteínas

Nutri-Score premia la cantidad total de proteína presente en el alimento, pero no analiza su valor biológico, la digestibilidad de la misma ni su procedencia (si se trata de proteína natural del alimento o de aislamientos y concentrados proteicos añadidos industrialmente).

Microorganismos vivos y fermentos

El algoritmo no reconoce ni valora la presencia de bacterias viables o cultivos iniciadores en alimentos fermentados (como el kéfir, los yogures tradicionales o el chucrut), los cuales aportan beneficios específicos a nivel intestinal o inmunitario, más allá de su perfil de macronutrientes.

Micronutrientes esenciales (vitaminas y minerales)

El algoritmo no incluye en su cálculo la mayoría de las vitaminas (A, C, D, grupo B) ni minerales clave (como el hierro, el calcio o el zinc), salvo las excepciones donde estos forman parte del porcentaje de frutas, verduras o legumbres contabilizadas en el ingrediente base.

Biodisponibilidad de los nutrientes

Nutri-Score asume que los nutrientes etiquetados se absorben por igual, sin tener en cuenta factores que favorecen o inhiben la absorción de minerales y vitaminas, ni las transformaciones derivadas de los tratamientos térmicos o mecánicos aplicados durante la fabricación.

El contexto de la dieta completa

Las recomendaciones oficiales insisten en que Nutri-Score debe emplearse como una guía complementaria en el punto de venta, pero NUNCA COMO SUSTITUTO DE LAS GUIAS ALIMENTARIAS BASADAS EN ELIMENTOS FRESCOS Y MÍNIMAMENTE PROCESADOS (como frutas, verduras, hortalizas, legumbres o pescado), los cuales habitualmente no llevan este tipo de etiquetado al venderse a granel.

La calidad de la alimentación depende del conjunto de los productos consumidos a lo largo del tiempo y no de la valoración individual de un único envase en la cesta de la compra.

Infografía etiquetado frontal NUTRISCORE

Recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición